Sí queres participar en la segunda parte de el cuarto de atenas entrá a : https://forms.gle/QPFkm6AU4gunu1bN9
Las calles, arterias y venas de la ciudad, ahora vacías, proclaman lo único que los humanos no quieren aceptar: su fragilidad, y lo fácil que todo puede cambiar en un solo segundo.
El asfalto apenas extraña el caminar de aquellos desconocidos.
Las calles estaban vacías, el coronavirus había matado a todos.
Fue entonces cuando me di cuenta de que todos se habían ido y sólo quedaba yo, y que esa sombra que parecía vigilarme era sólo un árbol con una bolsa de basura atada a su rama.
Tras de mi, la calle, vacía, mirándome.
Las calles de mí ciudad están vacias
eran grises y áridas...
Las calles vacías y muertas
las calles se traducen como infancia
como piso donde descansa
el sol de afuera
donde nos internábamos, para intentar descubrir
a través del silencio inalterable de la siesta
qué nos quería decir la pobrecita
porque un día, bajito me habló
(como al loco que le hablaba el agua)
me dijo, igual de clarita
nunca me gustó jugar a dormir
Calles violentas y vacías al mismo tiempo
Las latas se golpean entre sí, apremiadas y empujadas por el viento, pero nadie puede oírlas.
Una lata de arvejas enmohecidas va ser mí cena.
Las latas se reciclan
Me senté y me concentré. Estaba seguro de haber comprado esa lata de palmitos. Era imposible que no apareciese. No quise caer en la paranoia pero por dentro sabía y no quería aceptar, que mi compañero de cuarentena me estaba robando.
Tres latas de cerveza después, volé sobre la cabeza de Martín, y me di cuenta que no había visto sus canas hasta entonces.
Compre muchas latas de conserva para prepararme para la cuarentena
Las latas brillaban bajo la luz de la luna.
Latas oxidadas que bailan con el viento
si las latas son ahora, la batata atada al techo que usamos para la comunicación. y el hilito es la contemporaneidad de esta fiebre loquísima, que como nunca, que como siempre, te quiere cerca
Sonidos crujientes que relampaguean en tus oídos
Oscuro es el día, iluminada la noche.
Aquel ciclo de apabuyante complejidad se perderá en sólido concreto.
de día sale el sol, de noche no
Y así pasaron los dias y las noches, uno tras otro. O todos juntos quizás. En algún punto dejé de contarlos.
"No atormentes tu cabeza de pensamientos durante el dia" - dijo el ratón- "¿Que quedara entonces para la noche?"
Me rasco todo el día y de noche no puedo dormir
La noche es la mejor amiga de la luna.
El día que agoniza y la noche que nace
no hay un primer y último día
siempre sólo existió esta tremenda insistencia
de querer entender
de pasarle la lengua al mundo
y terminar escupiendo bolas de pelos
como respuesta
De día se duerme y de noche se despierta
Caen las hojas de los árboles, flotan sobre mi cabeza y con ellas regresan mis recuerdos, mi nostalgia.
No hay peor época para estornudos imprevistos y funerales en geriátricos.
El otoño es una de las cuatro estaciones que atraviesan algunas zonas del planeta tierra, no todas
¿Por qué siempre todo sucede en otoño? pensé. Un corazón que se rompe, una pierna que se rompe, un plan que rompe. Todo siempre se rompe en otoño.
Cada vez que veo las hojas volar, recuerdo aquel otoño, en que mamá se suicidó.
Si seguimos así me comeré las hojas caídas de los árboles este otoño
Las hojas caían lentamente al suelo, una lluvia de amarillos y anaranjados .
Época de grises, marrones y amarillos
no puedo escribir nada, que le haga justicia, a este otoño viroso. me da bronca. todo rompen.
Es como si no fueran hojas, sino sonidos que caen desde la rama de un árbol
La derrota no es más que aceptar y condenarse a observar siempre a través de la ventana, nunca siendo el personaje principal, siempre a un paso de cambiarlo todo, de alcanzarlo todo pero sin la valentía para darlo.
Las ventanas son lindas.
Las ventanas son como teles que no usan electricidad.
Cerré la ventana y escondí mi cabeza bajo la almohada, deseandole la muerte a mi vecino, para que ese maldito reggaetón dejase de sonar a todo volumen todo el dia.
Temblando, Jorge abrió la ventana, y de repente sus ojos ciegos lucharon por ver.
La gente está en sus casas mirando todo el tiempo por sus ventanas
Las ventanas solo dejan entrar mosquitos.
Vidrios, cortinas y rejas
cualquier cosa donde yo pueda asomar las narices
cualquier rústico aparato que ofrezca luz tibia de día.
una ventana puede ser
si quiero
el sine qua non
donde esconderme del mundo
o donde asomar
cuando esté lista
Que las ventanas nunca se dejen de abrir
Se lame el gato por horas, impregna su propio olor en su cuerpo y de esa manera, es más él de lo que nosotros nunca seremos.
He escuchado a mí perro ladrar desde el inodoro.
mi gato casi cazó un ratón hoy, pero no.
Ella sólo duerme. Todo el dia. No sé si sabe o no. Que estamos en cuarentena. Pero ella solo duerme y ronronea y se lame. Ronronea, duerme y se lame.
El lunes pasado vi al canario cantar una canción que nunca antes había cantado; lo recuerdo porq al día siguiente, solo encontramos la jaula vacia.
Mí Perra está contenta,todo el día jugamos con ella
El gato se lamió el trasero.
El perro pensaba "Será que ya nadie me quiere?"
los gatos del barrio
en reunión sindical
en techos de chapa
gritan en son de apareo.
creo que pintó una orgía
Un gato tirando el encendedor de la mesa
viernes, 20 de marzo de 2020
El cuarto de atenas - Cadáveres Exquisitos
Un cadáver exquisito es un poema o dibujo creador a partir de dos o más personas que contribuyen a crearlo sin saber qué es lo que la otra parte está dibujando. Es como jugar al ping pong de espaldas.
¿Jugamos? Lo vamos a hacer por medio de un formulario de google y con algunas palabras "clave" pero que no se falta que menciones o hagas referencia, solo son una guía por sí pensas que no se te ocurre todo.
Vamos a hacer 1 por día, con distintas "guías" y lo vamos a publicar todas las noches a las 21 h Argentina acá, en este blog.
> Para jugar entra a:
https://forms.gle/r8qSdxFaZcFw6tno6
¿Jugamos? Lo vamos a hacer por medio de un formulario de google y con algunas palabras "clave" pero que no se falta que menciones o hagas referencia, solo son una guía por sí pensas que no se te ocurre todo.
Vamos a hacer 1 por día, con distintas "guías" y lo vamos a publicar todas las noches a las 21 h Argentina acá, en este blog.
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miércoles, 18 de marzo de 2020
Senryu y cuarentena.
alguien comió
alas de mariposas
coronavirus
alas de mariposas
coronavirus
viernes, 6 de marzo de 2020
Agua caliente
Cuando sea viejo
el mundo será viejo conmigo
cuando llegue la tarde
el sol morirá en mi ventana
quizá sorba el mate
o la úlcera ya no me lo permita
y alguna vez habré tomado el último
y miraré por última vez los ojos del mundo
y cada imagen congelada
como fotos de familia en la cámara
serán reveladas
y el cerebro oscuro se llenará de luz
y otro recuerdo y otro
zumbarán como avispas
y serán colgados a largo del hilo de la vida
y la línea del tiempo se partirá
Prometeo traerá el fuego
lo depositara sobre mi cuerpo
y el brillo será tan intenso
que habrá nacido un nuevo día
Sin mí.
el mundo será viejo conmigo
cuando llegue la tarde
el sol morirá en mi ventana
quizá sorba el mate
o la úlcera ya no me lo permita
y alguna vez habré tomado el último
y miraré por última vez los ojos del mundo
y cada imagen congelada
como fotos de familia en la cámara
serán reveladas
y el cerebro oscuro se llenará de luz
y otro recuerdo y otro
zumbarán como avispas
y serán colgados a largo del hilo de la vida
y la línea del tiempo se partirá
Prometeo traerá el fuego
lo depositara sobre mi cuerpo
y el brillo será tan intenso
que habrá nacido un nuevo día
Sin mí.
viernes, 21 de febrero de 2020
Tipear, publicar, repetir
Estuve pensando en lo afortunado que soy por tener las herramientas que tengo para fingir que soy un escritor y poder jugar a ello con la soltura de quien se pone sobre el paño del pool y emboca todas las bochas a la primera.
¿Cuántos de nuestros escritores preferidos elegirían autopublicarse en digital? Yo creo que la respuesta es “depende”. Los hubo quienes buscaban comer del oficio y otros que solo querían decir lo que dijeron. Esta pregunta me la hago a mi mismo al decidir publicar la colección de haiku ¿Qué es lo que buscas vos, Leandro?
Yo no tengo una respuesta clara, siempre quise contar una historia, la historia de las cosas cotidianas. Del colectivo que cada día tarda más en venir y más en llegar a donde me tengo que bajar. De la cantidad de baches que esquivamos, subidos en este automóvil de muchos asientos. Las flores del camino y sus enjambres de avispas y abejas disputándose la comida. Esta cantidad de veces en la que mirar por la ventana se convierte en el único descanso de todo el día. De esa pareja que se abraza sin ganas porque sabe que es la última vez que se van a ver, aunque no lo sepan. Del fracaso de los trabajadores en la búsqueda de la felicidad porque no conocen la diferencia entre triste y feliz. Que en esas casas hay historias amargas, llenas de fantasmas sentados en la mesa y de mesas vacías esperando el ruído de los platos del medio día. Quiero escribir de las nubes que hacen llover sobre el huerto de la niña que empieza a germinar su primer poroto. Y también de la alegría de la misma al ver que la semilla se convierte en algo, así como lo descubrí cuando tenía su edad. A pretender con esto que todo lo que nos queda es la perdición, pero que podemos elegir dónde perdernos. Seguir los laberintos de otros escritores y ojalá nunca encontrar la salida, pero sí cosas para jugar entre medio, aún así sea contar los días que quedan. Todos los caminos llevan a mis ciudades imaginarias, en donde todo me va relativamente mejor que hora, no importa cuándo yo mismo lea esto.
Calderón de la Barca dice: “y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi.”
Por las noches tengo un sueño diferente al de la mañana. Y algunas veces soy alguien que no escribe ni dice una palabra, pero escucho, aunque esté haciendo lo anterior. ¿A qué oficio pertenecen mis manos? Sí no es al barro de las letras. Sí no es acaso al sueño en que Horacio me metió ese día en el que me enseñó un alfabeto desordenado en su, ahora mía, máquina de escribir.
Ray Bradbury cuenta sobre cómo se gastó sus centavos en las máquinas de escribir del sótano de una biblioteca. Y otros vendieron hasta lo que no tenían para estirar un poco el alquiler de sus viviendas. Escritores que en la miseria y con el miedo corriendo a la par de sus dedos terminaron por escribir obras maestras que hoy consideramos como clásicos de la literatura.
Algunos recibimos llamados formales donde se nos anunciaba el haber ganado un concurso, o al menos una mención.
Y así empezamos a escribir de forma más habitual. En las mañanas junto al desayuno, los que tenemos la suerte de poder desayunar y sino, acompañando al hambre y la rabia. Encerrados en bibliotecas, en el baño, en algún lugar de la casa o fuera de ella. Pensando en hacerlo mientras caminábamos y se movían las ruedas incesantes de esa maquinaria puesta en marcha por los días a la que llaman neurona.
Tuvieron la suerte de haber nacido en cunas de letras y otra parte ajena en otra cuna donde el devenir era una historia por ser contada, una historia hecha a base de maña más que de licencia. El mismo sol acarició todas las pieles e iluminó sus hojas con su fuego en sus velas y a ese barco de ideas lo encalló en todas las hojas, incluso las que se volvieron al mar vueltas solo pulpa, sin haber mostrado jamás sus palabras.
Algunos tenemos la suerte de estar de este lado de las palabras, mientras hay otras personas viviendo la historia que contamos.
Escribo porque un día hará falta recordar los sonidos que dejaron quienes me rodearon, ese abrir y cerrar de puertas. La llegada y la ida. Y la ira encendida al saber que moriríamos, tarde o temprano y que un día hará falta recordar las palabras que nos dijimos. Yo escribo porque aprendí la magia de hacerlo antes de saber interpretar el hechizo.
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